Dile al cielo que eres mío...
Que jamás dejarás mi boca,
mi piel, mi aliento,
sin tu presencia.
Cuéntale que fuiste
poseído por la
imperfección
vuelto mujer, carne,
sudor, sexo y besos.
Que te volviste
cielo e infierno
para mi y que
yo soy tu santo
demonio.
Que tus noches, días
y madrugadas me
pertenecen a mi
para hacerte sentir
Dios de mi amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario