En el vacío flota un sentimiento llamado añoranza. Una presencia que me respira su fría ausencia pero me susurra atravesando con el mismo dolor. Pero la memoria nunca olvida.
En el corazón fluye un sentimiento llamado esperanza. Una esperanza que espera no tener que regresar atrás, una fuerza que me mantiene viva, con respiración. Son esas ganas de volver a sentir la felicidad absoluta junto a un corazón que no para de susurrarme la razón. Pero todo esto lo rodea una cerradura que no tiene llave. Esa llave que impide que logres tus metas, algo que tanto deseas y se hace casi imposible...
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